Por Yolitza Celestino de la Cruz
En las últimas semanas hemos visto una serie de manifestaciones de grupos inconformes por las malas condiciones de las carreteras, del sistema de salud y, en general, del rezago social en el que se encuentra nuestro estado por la falta de inversión en obra pública y servicios básicos para cientos de colonias y pueblos. No son para menos estas acciones, pues desde que Morena llegó con la bandera de ser la «esperanza de México» o un gobierno de «primero los pobres», ha dejado en el abandono a miles de familias que piden se atiendan sus necesidades más urgentes. El presupuesto público para cubrir estos rubros ha ido disminuyendo año con año, y se han priorizado las construcciones electoralmente vistosas o de apoyo a los negocios de las grandes empresas extranjeras que prometen otorgar «bienestar» a los más necesitados.
En días pasados, como respuesta a la manifestación de trabajadores del sector salud, la gobernadora dijo que ya se estaban abasteciendo de medicamentos los 60 hospitales del estado y que ella estaba de acuerdo con las manifestaciones: «Yo estoy a favor de las marchas. O sea, ¿saben cuántas veces he marchado yo en mi vida? Muchas. Y es una forma de manifestación pacífica y de pedir: a ver, nos hace falta esto, ayúdenos; o tenemos estas demandas. Y está bien».
Pero los habitantes de las Altas Montañas sabemos que lo que comenta la gobernadora no se corresponde con la realidad. En los hospitales públicos de la ciudad de Córdoba, que atienden a miles de familias de la región, como el Hospital General «Yanga», la situación es terrible: diariamente vemos a muchas familias comprando insumos y medicamentos, pues dichos hospitales no los ofrecen; al mismo tiempo, no hay camas para los enfermos y se les atiende en los pasillos. Peor aún, los familiares ni siquiera pueden cuidar a sus enfermos por la crisis que atraviesa el hospital. Lo mismo sucede en el Hospital General de Zona 8 del IMSS, donde no hay especialistas y las citas se dan en un lapso muy largo (por ejemplo, vas a una consulta en enero y te dan la siguiente para julio). Con todo esto, ¿realmente no hay emergencia en nuestro estado?
Otra cuestión importante es la falta de servicios básicos en las colonias y pueblos: carreteras en buen estado, agua potable, drenaje sanitario, energía eléctrica, aulas dignas para las escuelas, mantenimiento de espacios deportivos y culturales, etc. En lo que va de la administración estatal actual, prácticamente no se han atendido necesidades de alto impacto. Las autoridades justifican su actuar con el hecho de que las colonias son irregulares; sin embargo, quienes tienen la obligación de avanzar en el proceso de escrituración son las mismas autoridades. Ejemplo de lo anterior son las colonias Aquiles Córdova Morán y Ampliación Aquiles, donde los colonos han estado depositando a la Dirección de Patrimonio del Estado, pero esta dependencia no ha querido pagarle a los ejidatarios y tampoco avanza con el proceso.
Una más: en nuestra región, el transporte público (autobuses) es de mala calidad. Además de que han aumentado el precio del pasaje sin autorización del gobierno del estado, los colonos han pedido en reiteradas ocasiones la atención a este problema para que sean otras líneas las que puedan entrar; sin embargo, no se ha hecho caso a la solicitud y las quejas cada día crecen más, mientras el gobierno presume que se está resolviendo el problema.
Llama la atención que la gobernadora, la ingeniera Rocío Nahle García, presuma en las entrevistas que atienden a todos y «que en su gobierno no hay distinción de ningún tipo», pero que después de dos años no haya querido atendernos y menos resolver las demandas. Hemos solicitado que nos atiendan, tanto a través de pequeñas comisiones como con manifestaciones, pero no hemos encontrado respuesta. Si la gobernadora está de acuerdo con las manifestaciones pacíficas, porque ella misma reconoce que sirven para demostrar inconformidad y dar a conocer qué es lo que no se está atendiendo, debería escucharnos y dar solución a las peticiones; de lo contrario, quedará en evidencia que la gobernadora miente.
Por eso, una vez más, estaremos presentes los habitantes de la región de las Altas Montañas exigiendo audiencia y solución a nuestras peticiones. Marcharemos por las principales calles y avenidas de la capital del estado. Hacemos un llamado a todos los sectores a que unamos fuerzas para solicitar que sean atendidas las necesidades del pueblo veracruzano. ¡Ahí nos vemos, compañeros!

¡Los antorchistas de las Altas Montañas, presentes en la marcha del 22 de septiembre!
Por Yolitza Celestino de la Cruz En las últimas semanas hemos visto una serie de manifestaciones de grupos inconformes por las malas condiciones de las carreteras, del sistema de salud y, en general, del rezago social en el que se encuentra nuestro estado por la falta de inversión en obra pública y servicios básicos para…
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