EL FONDO DE CULTURA ECONÓMICA: ¿FORMAR LECTORES CRÍTICOS O REPRODUCIR UNA IDEOLOGÍA?


Por: Arturo Pimentel Báez.

“Los libros deben formar lectores críticos y libres, no convertirse en instrumentos de adoctrinamiento ideológico de las juventudes mexicanas”.

Hay decisiones de gobierno que, más allá de su aparente sencillez administrativa, merecen una reflexión ciudadana sobre sus implicaciones culturales, educativas y sociales. La aprobación del Cabildo del Ayuntamiento de Córdoba, Veracruz, para establecer un convenio de colaboración con el Fondo de Cultura Económica (FCE), a iniciativa ciudadana, constituye una oportunidad para ampliar el acceso a los libros; también plantea interrogantes acerca de los propósitos, los criterios editoriales y la responsabilidad educativa que acompañarán la instalación de una nueva librería en nuestra ciudad.
El 19 de octubre de 2026, el Cabildo aprobó por unanimidad autorizar al presidente municipal, C.P. Manuel Alonso Cerezo, y a la síndica única, Irene Sedas González, la firma de los documentos necesarios para establecer las bases y condiciones que permitan la apertura de la “librería Emilio Carballido Fentanes”, en el centro de Córdoba. De acuerdo con la información periodística publicada sobre la sesión, el propósito es fomentar la lectura y facilitar el acceso de la población a los libros.
La iniciativa merece atención y seguimiento ciudadano. Sin embargo, junto con el reconocimiento a la promoción cultural, cabe formular una pregunta: ¿Los integrantes del Cabildo conocieron suficientemente el proyecto institucional del Fondo de Cultura Económica, su programa editorial y sus objetivos antes de aprobar el convenio? No se trata de atribuir desconocimiento a los ediles ni de cuestionar una decisión únicamente por la naturaleza pública de la editorial; se trata de saber qué información recibieron, qué documentos examinaron y cuáles serán las obligaciones de las instituciones participantes.

La unanimidad de una votación acredita la aprobación del acuerdo, pero no permite conocer por sí misma la profundidad de la deliberación ni los argumentos particulares de quienes votaron. La ciudadanía tiene derecho a conocer los términos del convenio, las responsabilidades que asumirán el Ayuntamiento y el FCE, las condiciones de funcionamiento de la librería y las actividades culturales previstas. Una decisión de esta naturaleza no debe agotarse en la firma de un documento o en la inauguración de un establecimiento; su trascendencia habrá de medirse también por los beneficios culturales y educativos que produzca.
EL FONDO DE CULTURA ECONÓMICA Y SU PROYECTO CULTURAL
Fundado en 1934 por Daniel Cosío Villegas, el Fondo de Cultura Económica surgió con una vocación editorial vinculada inicialmente con la economía y posteriormente amplió sus publicaciones hacia la historia, la filosofía, la política, la sociología, la literatura y otras disciplinas. A lo largo de su trayectoria ha contribuido a la difusión de autores mexicanos y extranjeros, así como a la circulación de obras académicas y literarias entre estudiantes, investigadores, docentes y lectores de distintas generaciones.
Su misión institucional consiste en producir, comercializar y difundir obras académicas y culturales, procurando que sus publicaciones lleguen a diversos sectores de la población. Por tanto, no sería correcto reducir su catálogo a una sola corriente de pensamiento ni desconocer la diversidad temática de sus colecciones. No obstante, las instituciones culturales públicas tampoco están exentas del escrutinio ciudadano. Su carácter estatal, la orientación de sus programas y su relación con las políticas culturales del gobierno hacen necesario examinar sus prioridades, sus mecanismos de selección editorial y la diversidad intelectual que ponen al alcance de los lectores.
El Programa Institucional del Fondo de Cultura Económica 2025-2030, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 12 de noviembre de 2025, establece entre sus objetivos fortalecer la educación mediante libros que contribuyan a una sociedad más inclusiva, crítica, creativa y mejor informada; fomentar la lectura por placer y ampliar la distribución de publicaciones a precios accesibles. El documento vincula asimismo sus objetivos con la política federal de desarrollo con bienestar y humanismo, así como con la promoción de una República cultural y lectora.
Son propósitos que, en principio, pueden contribuir al desarrollo educativo de México, el acceso a los libros no debe ser un privilegio reservado a quienes disponen de mayores recursos económicos, y las políticas que facilitan su adquisición pueden ampliar las oportunidades de aprendizaje. Sin embargo, la promoción de determinados valores sociales debe acompañarse de una práctica editorial abierta a la diversidad, capaz de permitir que los lectores conozcan diferentes interpretaciones de la realidad.
La pregunta pertinente no es si el FCE debe publicar obras relacionadas con el humanismo social, la inclusión o la justicia distributiva; todas ellas son materias legítimas de estudio. La cuestión consiste en determinar si, junto con esas perspectivas, los lectores pueden acceder a argumentos liberales, socialistas, marxistas, conservadores, democráticos y de otras tradiciones intelectuales, sin que ninguna sea aceptada o descartada de antemano por razones políticas. El problema no radica en que un libro exprese una posición ideológica, pues prácticamente toda obra que interpreta la sociedad parte de determinadas ideas, valores o presupuestos, el riesgo aparece cuando se confunde la promoción cultural con la obligación de aceptar una explicación única, o cuando se presenta una interpretación particular como si fuera la única posible.

  Por ello, la pluralidad editorial no debe presumirse ni negarse mediante generalizaciones; debe examinarse a partir del catálogo, las colecciones, los autores publicados y las oportunidades reales que tienen los lectores para confrontar distintas posiciones.

CÓRDOBA: ¿APROBÓ EL CABILDO UNA LIBRERÍA O EXAMINÓ TAMBIÉN SU PROYECTO CULTURAL?
La apertura de la librería “Emilio Carballido Fentanes” representa una oportunidad para fortalecer la vida cultural de Córdoba, una ciudad con historia, instituciones educativas, docentes, estudiantes y ciudadanos interesados en ampliar sus conocimientos. Pero el entusiasmo que puede despertar una nueva librería no debe impedir que se formulen preguntas sobre el alcance de la colaboración institucional.
¿Conocieron los integrantes del Cabildo el Programa Institucional del FCE 2025-2030? ¿Examinaron los objetivos culturales y educativos que orientan sus publicaciones? ¿Tuvieron a la vista el convenio para conocer las responsabilidades de cada institución, las condiciones de operación y los compromisos que asumirá el Ayuntamiento?  ¿Y el Consejo Municipal de Educación dio su opinión?
También sería pertinente saber si se contemplan actividades dirigidas a escuelas, círculos de lectura, presentaciones de libros, encuentros con autores y debates públicos que permitan a los ciudadanos conocer distintas perspectivas sobre la historia, la economía, la política, la ciencia y la literatura. Estas preguntas no constituyen una descalificación de la iniciativa ciudadana ni una acusación contra quienes la impulsaron. Por el contrario, buscan que el proyecto alcance su mayor utilidad pública. La promoción de la lectura es una tarea necesaria, pero sus resultados deben valorarse por las oportunidades de aprendizaje y participación cultural que genere, no solamente por la cantidad de libros vendidos o por la apertura de un nuevo establecimiento.
El Ayuntamiento puede contribuir a que la librería sea un punto de encuentro entre lectores de diferentes edades, profesiones y convicciones para ello, convendría que la colaboración incluyera actividades culturales abiertas, acceso a información sobre el catálogo y oportunidades para que los ciudadanos expresen sus opiniones, conozcan a los autores y confronten argumentos sin restricciones motivadas por sus diferencias de pensamiento.
La responsabilidad del Cabildo no consiste en aprobar o rechazar libros según una preferencia ideológica, sino en procurar que las decisiones públicas se encuentren debidamente fundamentadas y que los acuerdos culturales beneficien a la población. La transparencia del convenio y la difusión de sus alcances permitirían evaluar con mayor precisión qué se aprobó y cuáles serán sus resultados. Córdoba merece una librería que amplíe sus horizontes culturales; también merece autoridades que expliquen los alcances de sus decisiones y ciudadanos que puedan evaluar sus resultados.

LAS JUVENTUDES: LECTORES, NO DESTINATARIOS DE CONSIGNAS.
La formación intelectual de niñas, niños y jóvenes constituye una responsabilidad compartida por las familias, las escuelas, las instituciones culturales y la sociedad; durante estas etapas se desarrollan habilidades de comprensión, razonamiento y argumentación que influyen en la manera de interpretar los acontecimientos históricos, los problemas sociales y las decisiones de quienes ejercen el poder. Por eso, una política editorial dirigida a las juventudes debe reconocerlas como personas capaces de preguntar, investigar, disentir y modificar sus opiniones cuando las evidencias lo justifiquen. No son receptoras pasivas de mensajes elaborados por adultos, funcionarios, partidos políticos o grupos de interés; son lectores en formación que necesitan herramientas para comprender una realidad compleja.
En este proceso, El Consejo Municipal de Educación, los profesores desempeñan una función decisiva. Recomendar autores y títulos del Fondo de Cultura Económica puede enriquecer el trabajo escolar, siempre que la selección responda a propósitos pedagógicos, a la edad de los estudiantes y a los aprendizajes que se pretende desarrollar. La responsabilidad docente, sin embargo, no termina al indicar qué libro leer o qué capítulo estudiar. El maestro debe enseñar a distinguir entre hechos, interpretaciones y opiniones; identificar los argumentos de un autor, reconocer sus fuentes, advertir sus limitaciones y contrastar sus afirmaciones con otras investigaciones. Cuando una obra presenta una explicación económica, social o política, el estudiante debe tener la oportunidad de conocer sus fundamentos y compararlos con los de otras perspectivas.
Ardua tarea tendrá los profesores si la recomendación de lecturas se limita a transmitir las ideas de un autor sin promover su análisis. No porque los libros del FCE deban considerarse adoctrinadores por definición, sino porque ninguna institución editorial, pública o privada, debe sustituir el juicio pedagógico del docente ni la capacidad crítica del alumno. Si se estudia el liberalismo económico, por ejemplo, conviene examinar sus fundamentos y contrastarlos con las propuestas de la economía social y del socialismo; si se aborda el papel del Estado en la distribución de la riqueza, es necesario analizar argumentos, datos y resultados de distintas políticas públicas. En historia y política, conocer el discurso de un gobernante no exime de revisar sus decisiones, documentos y consecuencias.
Se trata de enseñar a comparar con criterios, distinguir argumentos fundamentados de afirmaciones sin sustento y comprender que la discrepancia razonada forma parte del aprendizaje. El profesor no debe actuar como propagandista de una corriente ideológica ni como censor de las ideas que le resultan incómodas. Su tarea consiste en mediar entre el conocimiento y el alumno, crear condiciones para el diálogo y formar lectores capaces de construir conclusiones propias.

LEER PARA COMPRENDER, COMPARAR Y DISENTIR.

Una librería cultural cumple una función que va más allá de la comercialización de libros cuando logra convertirse en un espacio de encuentro, aprendizaje y discusión. La “librería Emilio Carballido Fentanes” podría contribuir a ese propósito mediante círculos de lectura, actividades de divulgación científica, presentaciones de obras, talleres para estudiantes y encuentros con especialistas de distintas disciplinas. La libertad de pensamiento no exige renunciar al rigor, sino permitir que las ideas se examinen mediante argumentos, fuentes verificables y discusión respetuosa.
La transparencia también debe formar parte de esa labor. El Fondo de Cultura Económica cuenta con información institucional sobre su misión, su historia y sus programas; el reto consiste en que los ciudadanos puedan conocer su catálogo, comprender la diversidad de sus colecciones y evaluar las oportunidades de lectura que ofrece. En el ámbito municipal, corresponde informar sobre los términos del convenio y las acciones que se desarrollarán para acercar los libros a la población.
La nueva librería puede contribuir a esos objetivos si existe una colaboración efectiva entre las autoridades municipales, el Consejo Municipal de Educación, el FCE, las escuelas, los docentes, las familias y la ciudadanía. El resultado dependerá de las actividades que se realicen, de las condiciones de acceso y de la capacidad de convertir la lectura en una experiencia intelectual que trascienda la adquisición de un libro. Porque educar para la libertad significa enseñar a pensar, no decidir de antemano qué debe pensar el otro. Y una librería cumple su propósito cultural cuando sus libros no clausuran las preguntas, sino que despiertan nuevas inquietudes, amplían los horizontes del conocimiento y fortalecen la capacidad de disentir con argumentos. La cultura no debe fabricar adhesiones; debe formar conciencias libres.

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FUENTES DE CONSULTA.
Organización de las Naciones Unidas. Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, Objetivo de Desarrollo Sostenible 4: Educación de calidad. Fondo de Cultura Económica. Programa Institucional del Fondo de Cultura Económica 2025-2030. Diario Oficial de la Federación, 12 de noviembre de 2025. https://www.dof.gob.mx/nota_detalle_popup.php?codigo=5772713
Fondo de Cultura Económica. Misión, visión e información institucional. https://www.fondodeculturaeconomica.gob.mx/
Fondo de Cultura Económica. Historia del Fondo de Cultura Económica. https://www.fondodeculturaeconomica.gob.mx/portal/historiafce
La Tía Justa. Cabildo de Córdoba aprueba por unanimidad convenio con el Fondo de Cultura Económica; continúa el proceso para aperturar la librería Emilio Carballido. 19 de octubre de 2026. https://latiajusta.com.mx/cabildo-de-cordoba-aprueba-por-unanimidad-convenio-con-el-fondo-de-cultura-economica-continua-el-proceso-para-aperturar-la-libreria-emilio-carballido/
Secretaría de Educación Pública. Programa Sectorial de Educación 2025-2030. Diario Oficial de la Federación.

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