Por Mario Olvera de Gasperín

«¡Don Agus, don Agus! Deme chance para que al rato que hable en el mitin de campaña en Tezonapa prometa en su nombre la construcción de la carretera».

Era Beto Díaz Jácome.
Viajábamos dando tumbos de tanto hoyo que había en la carretera que entonces era de terracería.

Al frente, en los primeros cuatro asientos del autobús de la línea de El Palmar, iban don Fidel Demuner Croda, Bonfilio Croda Ochoa, el candidato a gobernador Agustín Acosta Lagunes y el candidato a diputado local de Córdoba, Adalberto Díaz Jácome, distrito que abarcaba en aquel entonces muchísimos municipios.

En los asientos de atrás, casi de pie, viajábamos Hugo Hernández Muñoz y yo, escuchando la plática.

Beto seguia insistiendo: «Don Agus entonces sí puedo anunciar la construcción de la carretera».

«No Beto, no sé todavía, no sé cómo va a estar el presupuesto, ni de cuánto dinero podré disponer», le respondió por enésima ocasión Acosta Lagunes.

Tanto brinco dábamos que a la altura de Presidio finalmente don Agustín dijo: «Beto, anuncia la construcción de la carretera Córdoba -Tezonapa».

Así fue como nació, gracias a la insistencia de Adalberto Díaz Jácome, la pavimentación de la carretera que benefició, y sigue beneficiando, a miles de habitantes de esa zona cañera.

En esa época de Córdoba a Tezonapa se hacían hasta tres horas. Hoy se recorren los 50 kilómetros en poco más de una hora.

Adalberto Díaz Jácome, héroe de mil batallas, escasamente terminó la educación primaria y aún así logró ser dos veces presidente municipal de Omealca, una vez de Cuichapa, fue diputado local y diputado federal, a quien, por cierto, yo le entregué la estafeta del cargo.

Pero más allá de sus cargos políticos, Beto era de esos priistas que buscaban el bien común.

Fundó la Colonia 1 de Mayo, la Secundaria Técnica de Providencia, la Esfuerzo Cañero (hoy Secundaria Artículo 27 Constitucional), el Cobaev de Omealca. Por cierto, en Fortín hay una colonia llamada Adalberto Díaz Jácome.

Por eso hoy, al paso del tiempo, no importa si se es priista, panista o de cualquier otro partido, lo que importa es la persona y el legado, recuerdos y anécdotas que deja.

En la próximas crónicas cortas platicaré de cada uno del legado que dejó Beto Díaz Jácome a la zona cañera de Córdoba, fue promotor de pozos profundos, sistemas de agua potable, de casas dignas y maquinaria para los cañeros, además fue líder de la Liga de Comunidades Agrarias y líder de los productores de caña, entre muchas otras cosas como promotor del desarrollo del Uxpanapa.

¡Ese era el PRI donde hacíamos muchas cosas!

¡Espero que vuelva, así como que los políticos de todos los partidos actuales hagan algo por su ciudad, estado y país como el ejemplo del priísta distinguido y honorable que fue Adalberto Díaz Jácome, alias la «Zorra panzona»!

¡Beto, un abrazo hasta donde estés!
¡Mi reconocimiento!

Deja un comentario

Trending

Descubre más desde En Contraste Veracruz

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo