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Córdoba, Ver.- María de los Ángeles Dávila Reyes descubrió en la Estancia “Nuestras Raíces” una forma de sanar a través del canto, una actividad que llegó a su vida casi por casualidad y que hoy representa mucho más que un pasatiempo: es una manera de respirar, sentirse viva y demostrar que nunca es tarde para comenzar de nuevo.
Desde hace cinco años es parte de la Estancia “Nuestras Raíces” del Sistema Municipal DIF, donde entre talleres, convivencia y nuevas amistades, su vida comenzó a tomar un rumbo distinto, después de enfrentar el COVID-19 y problemas respiratorios, su neumólogo le recomendó cantar como ejercicio para fortalecer sus pulmones.
Así fue como llegó al taller de canto y guitarra de la Estancia, donde lo que comenzó como una recomendación médica terminó convirtiéndose en una de sus mayores alegrías. Hoy canta, aprende y disfruta cada oportunidad de presentarse ante los demás
Y ahora esa voz la llevó más lejos, al participar en la Olimpiada de Oro del Sistema Nacional DIF para personas adultas mayores que se llevó a cabo en Tlaxcala, a la que asistió acompañada de la directora del Sistema Municipal DIF, Luz del Carmen Lezama Rodríguez.
En esta justa tuvo la oportunidad de representar a su ciudad, a “Nuestras Raíces” y al estado de Veracruz. Llegar a este momento tiene un significado especial para ella, porque detrás de cada canción hay una historia de esfuerzo y una mujer que no deja de soñar.
A lo largo de su vida ha enfrentado 20 cirugías, a los 32 años necesitó una prótesis de cadera para volver a caminar; desde entonces ha pasado por intervenciones por distintos problemas de salud y está próxima a ser sometida a una cirugía de rodilla.
En Nuestras Raíces también encontró espacio para practicar cachibol, zumba y otras actividades que hoy forman parte de su día a día. Pero, sobre todo, encontró un espacio para volver a sentirse acompañada, aprender y descubrir su talento. Por eso agradeció al Sistema Municipal DIF, a la presidenta del organismo, Carolina Mendívil de Alonso, y a todos quienes hacen posible la Estancia “Nuestras Raíces”, así como la oportunidad de representar a su comunidad a través del canto.
Su historia es también una invitación para otras personas adultas mayores, a no quedarse en casa ni pensar que la edad significa dejar de aprender y conocer cosas nuevas. María de los Ángeles quiere que otros se animen a salir, convivir y encontrar aquello que les devuelva la ilusión. Ella encontró su voz en Nuestras Raíces y ahora está lista para compartirla en la Olimpiada de Oro, con la certeza de que después de cada dificultad todavía puede existir una nueva canción por cantar.
En Córdoba, la familia es primero.






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