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Los Políticos: Sólo no pudo hacer algo Ivonne

Por: Salvador Muñoz

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Chiva, oveja, aunque también felino y en una de ésas ¡hasta águila! es curioso, pero estos animales forman parte de una forma de ser, de vivir y disfrutar la vida de una diputada que está dispuesta a entrarle a las patadas si es necesario, y más si se trata de luchar por lo justo. Lo mismo entonces, puede tomar una carretera que bailar un zapateado… amante de la danza, dispuesta a dejar un mejor estado y un mejor país a su hija, con su trabajo, sea en el Congreso o en las aulas; pero también una romántica enigmática que admira a la Mujer Maravilla y que le gustaría ser águila, una de altos vuelos y si no, un gato… con todos sus misterios. Ella es Ivonne Trujillo Ortiz, diputada uninominal por el distrito de Perote, integrante de la bancada mixta PRD y Movimiento Ciudadano quien explica cómo es que de una escuela rural pasa al Palacio de Encanto.

II

Antes de ocupar una curul, tenía ocho años como maestra rural en la comunidad de El Fortín, en Atzalan, cerca de Plan de Arroyos. Para una matrícula de 70 y 80 alumnos en la escuela Lázaro Cárdenas del Río, se repartían clases entre tres profesores y además de tener dos grupos, quinto y sexto, ella fungía como directora. Sin embargo, la docencia no es su única pasión, también la danza folclórica, licenciatura que estudió a la vez que se declara amante de la música, danza y teatro.

“En mi casa me dijeron que me iba a morir de hambre… es subestimado el papel de un artista, lo vemos con músicos, actores, en artes plásticas, pero siempre he sido necia, les iba a demostrar que no”; y así, mientras estudiaba danza, los fines de semana igual lo hacía con la licenciatura en educación, “ésa fue la condición: ¡estudias esto, pero tienes que sacar esta carrera!”

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III

No le gustaba la política, “por la manera en que la mayoría de los ciudadanos la vemos: sucia, corrupción, desigualdades, y eso te genera sentimientos de impotencia, frustración y coraje”. Se volvió crítica del gobierno, del sistema en el poder, “más cuando llegas a una comunidad con pobreza extrema, y te duele ver a los pequeños que ni siquier tienen qué comer”.

Su malestar anti-sistema se incrementa ante la Reforma Educativa donde “fuimos atacados, juzgados, señalados, y dices, no es cierto, eso que tú dices, eso no soy yo y es cuando comienzo en los movimientos magisteriales… incluso, hasta tomando carreteras; estuve en muchas marchas, porque no puedes quedarte callada; hacerlo es aceptar algo que es incorrecto, y cuando algo no es correcto, yo salgo respingando” y comenzó a simpatizar, tras bambalinas, con Movimiento Ciudadano. Tras conocer su trabajo, empieza a participar con el partido hasta que le dicen que en una de ésas, a ella le podría tocar dar batalla como candidata y si estaría dispuesta a participar, y se comprometió a hacerlo.

Acababa de tener a su hija, se encontraba en plena recuperación, cuando Movimiento Ciudadano le dijo: “¡Vas!” y como ya había comprometido su palabra, fue a registrarse como candidata con una bebé de días, una pañalera y su mamá al lado… nadie más.

Sabía que tenía todo en contra: ser mujer, ser su primera vez, en un partido que en su zona apenas iba creciendo, contra la corriente de Morena y aparte, en un distrito de total arraigo priísta y de pilón, en la casa de un candidato a Gobernador… ¡y ganó!

Además de las clases, de la danza y de su lucha por las causas justas, Ivonne Trujillo Ortiz es una apasionada del futbol y está dispuesta a entrarle a las patadas “cuando haya que darlas”, aunque eso sí, incapaz de meter el pie y menos la mano, “hay que jugar limpio… lo que esté dentro de las reglas”.

Le va al Guadalajara… es la Oveja, o más bien la Chiva Negra de la familia… pues en su casa, ¡son americanistas! “¡te has de imaginar cómo han de estar ahorita… le voy a las Chivas, porque todos sus jugadores son mexicanos; y yo soy bien mexicana…!”

–Y en la Política también eres la oveja negra…

–Mi papá y mi hermano estaban en el PRI, y yo siempre me he mantenido aparte… siempre le decía a mi papá que se pasara para acá, y me respondía: “No, hija, cuando tú seas candidata” y lo fui, y le dije: “a ver, qué pretexto pones”. Entonces, toda la familia se volcó en su apoyo, “eso fue un acto de amor, de respaldo y cierro con esta frase que la dije en todo el distrito: duele más el cuero que la camisa…”

Tiene la firme convicción de volver a clases en su momento. Recuerda que dos semanas antes de tomar protesta, dejó el aula. “El cuatro de julio estaba de regreso dando clases. Continué viajando a mi comunidad. Cuando les dije a mis alumnos que iba a ausentarme un tiempo, una niña se me acercó y me dijo: maestra, no vienes porque vas a luchar por nosotros”. Casi se suelta a llorar recordando ese episodio.

Tener a una diputada en casa dice que es normal, su esposo, médico epidemiólogo, “me ha apoyado, impulsado; en la casa tengo que llegar a ser mamá…. –y confiesa que– me siento culpable porque sacrifico algo valioso que es tiempo. Mi tiempo libre es para mi hija y prometo que ella tendrá un mejor estado, un mejor país”.

Concluimos preguntándole que de poder, qué heroína le gustaría ser:

–¡La Mujer Maravilla!

Aunque también nos confiesa que si pudiera ser un animal, le gustaría ser un águila, por sus altos vuelos pero tampoco descarta al enigmático gato con todos su misterios… sin contar que es chiva de corazón y la oveja negra que jaló a una familia priísta a la izquierda… aunque algo que no ha podido Ivonne ¡es que dejen de ser americanistas!

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