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FUERA DE FOCO

Veracruz el estado más famoso del mundo

Silvia Núñez Hernández / Fuente de referencia: AGN
Publicado: 07/05/2012
Veracruz, Ver.

Nuevamente periodistas y miembros de organizaciones civiles llevaron a cabo una marcha el pasado viernes, con ella se pretende presionar a las autoridades tanto del gobierno federal como la del gobierno de Javier Duarte de Ochoa para que cumpla sobre las investigaciones tanto de la columnista, Regina Martínez Pérez como de los otros cuatro colaboradores quienes fueron asesinados y arrojados al canal de la Zamorana.

Dicha manifestación terminó en el edificio de la representación del estado de Veracruz en el Distrito Federal, así como también en las oficinas de la Secretaría de Gobernación, donde se colaron en el suelo grabadoras y cámaras fotográficas como signo protesta sobre las agresiones a las que son expuestos los representantes de los diversos medios de comunicación.

Sobre el asunto se ha cuestionado de manera directa a las autoridades estatales por la falta de acciones a favor de los periodistas locales. La periodista Carmen Aristegui en su emisión de CNN noticias, entrevistó un reportero de Veracruz al que llamó José para cubrir su identidad y protegerlo, quien destacó las causas que han originado la serie de crímenes que se han orquestado en contra del gremio.

En la entrevista, la propia Aristegui dijo saber la existencia de una lista –creada por quien, lo desconocemos- donde lucen los nombres de 32 periodistas –los cinco asesinados se dice la integraban- quienes se encuentran amenazados de muerte.

Por su parte, el procurador de Justicia en el estado, Amadeo Flores Espinosa, negó el tener en su poder una lista donde se exponga a 32 periodistas que se encuentran con amenazas directas. Insistió que de tener en su poder alguien, la remitieran de forma inmediata a las instancias correspondientes y hasta el momento no existe algún reportero que haya solicitado seguridad personal.

En la entrevista formulada por parte de la periodista a “José” este relató las circunstancias e inicio de la descomposición en la que actualmente se vive tanto en el municipio de Veracruz como de Boca del Río, quien denunció que el ejercicio periodístico se encuentra totalmente vulnerable tanto por parte de los cárteles, el gobierno y la corrupción que emana de estos dos entes.

“Este proceso de descomposición tiene que ver con la lucha entre cárteles de narcotraficantes en la conurbación Veracruz-Boca del Río, en la capital y municipios del norte y sur del estado, pero también conjuntado por la corrupción y la descomposición institucional de las corporaciones de seguridad que están infiltradas” comentó.

“José” expresó, “También se da por los intereses económicos de las autoridades estatales y las cuales se han dado de manera acelerada a partir del 2011 cuando inició el cambio de gobierno. Yo lo que te puedo decir que un poquito antes de esto en el momento que se da esta ruptura y comienza de nuevo el conflicto, los periodistas siempre han estado contra la pared; muchos compañeros hemos vivido esta situación en donde personas que trabajan para estos grupos delictivos han amenazado y han advertido que ellos necesitan una cobertura de cierta línea u omitir cierta información (…) Yo no descarto que algunos intencionadamente se presten a este tipo de cosas, pero la mayoría no lo hace, o trata de no hacerlo, trata de ser lo más responsable posible (…) A veces a un periodista no le quedan muchas opciones, cuando es amenazado, cuando no ve que el gobierno se responsabilice por su seguridad o que se va a actuar en contra de quienes lo están amenazando (…) Amenazas directas, telefónicas, van a los domicilios de los compañeros y esto es para muchos muy complicado pues no existe la protección por parte de la autoridad (…) Cuando se está entre la espada y la pared ocurren muchas cosas y es lo que ha estado pasando tristemente aquí en Veracruz”

La periodista de Carmen Aristegui acotó que esta situación se vive en muchas partes del país, pero actualmente los reflectores se encuentran concentrados en el estado de Veracruz tras el asesinato de Regina Martínez Pérez y cinco días después los homicidios en contra de Gabriel Huge, Guillermo Luna, Esteban Rodríguez e Iracema Becerra quienes fueron arrojados en un canal de aguas negras en bolsas, destazados y con signos de tortura.

Julio Hernández López autor de la columna Astillero publicada en La Jornada, en entrevista con Aristegui, habló el pasado 04 de mayo en el marco del Día Internacional de la Libertad de Prensa sobre el asesinato de los cuatro colaboradores de los medios de comunicación en el puerto de Veracruz.

Dijo que la situación actual se encontraba complicada para el gremio periodístico, el cual sufre la consecuencias como parte de un panorama de descomposición nacional en la cual todos los días de una u otra manera no tan estridente como lo ocurre en el estado de Veracruz, pero diariamente en los estados mexicanos –sobre todo en Chihuahua, Tamaulipas, Coahuila, Sinaloa- este tipo de agresiones, de amenazas en contra de periodistas son comunes y estos deben dejar su propio entorno porque en muchos estados se vive una suerte de gobiernos mafiosos que están sustituyendo las instancias civiles tradicionales y están estableciendo nuevas reglas dolorosas de inseguridad.

En el caso de Veracruz, hay una lista silenciosa de periodista que son amenazados, que son agredidos, que han sufrido violencia extrema y que se ven obligados a abandonar su municipio para protegerse. La pistas de la situación que se vive se centran por la vinculación del poder político y lo tradicional, con el nuevo poder emergente que es el de los varios bandos del narcotráfico y sobre todo uno que se asentó casi institucionalmente en el sexenio anterior y cuya herencia ha recibido Javier Duarte de Ochoa –mejorándose y consolidándose- en una entidad en donde se muestran signos preocupantes parecidos a la limpieza social que hemos visto en otras naciones sobre todo sudamericanas.

Recordó los 35 cuerpos que fueron arrojados en el paso a desnivel de Boca del Río, en donde un grupo denominado como “Matazetas” se abonó dicho trabajo.

El periodista de la revista Proceso, Jenaro Villamil denominó a la ola de crímenes como una “temporada negra” pero situación que no es exclusiva para población civil sino en contra de los representantes de los medios de comunicación que no compartan la forma de gobierno priísta que actualmente rige en el estado de Veracruz.

Indicó que la única preocupación de las autoridades es que los periodistas no expongan o documenten el involucramiento que existe por parte de los políticos, la clase empresarial con el crimen organizado.

Villamil asegura que en los últimos 10 años se han registrado 15 asesinatos de periodistas en Veracruz, lo que da muestra del grado de descomposición, podredumbre y descontrol por parte de las autoridades estatales, “que no excluye al gobierno federal”.

El periodista expuso que dichos asesinatos cercenan el poder de información a los mexicanos, al presentar a un gremio amordazado, autocensurado y bajo un riesgo permanente.

Respecto a la ley de protección a los periodistas, aprobada en el Congreso en días recientes, los periodistas coincidieron en que las leyes son indispensables pero no resuelven este problema, cuyo origen es la descomposición del Estado mexicano.

En este contexto, el relator de Naciones Unidas para la libertad de expresión, Frank La Rue, aseguró que México y Honduras son los dos países de América Latina con mayor número de ataques contra periodistas, debido al grado de impunidad que en estos países, de acuerdo con el informe de protección a periodistas que será presentado a la ONU el 19 de junio próximo.

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