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Cada oveja con su pareja

Molinos de viento
19 de abril de 2012
Roberto Rodríguez Baños

(AMI) El anuncio de recuperación del 51% del paquete de acciones de Repsol en YPF frustró la venta de la empresa argentina a la China Petroleum & Chemical Corporation, Sinopec, ante la perspectiva de ya no poder disponer del 80% de las ganancias ni seguir eludiendo compromisos de reinversión, denuncia Financial Times en su edición del miércoles.

No deja de llamar la atención, aunque tampoco sorprende a nadie, que pese a los más de 2,400 mdp perdidos por Pemex con la adquisición inconsulta de acciones de Repsol, a la hora de pronunciar su injerencista y vergonzosa adhesión a la rapiña ante la defensa argentina de su propio patrimonio, Calderón celebre la posesión del ruinoso paquete, ni que Alfredo Pérez Rubalcaba ofrezca “todo el apoyo” del PSOE al PP en el profuso vómito de injurias de Mariano Rajoy al gobierno argentino.

En la contrapartida, Alfredo Garzón Espinosa, diputado de Izquierda Unida, la creciente fuerza opositora, publica en su página personal un artículo del cual seguidamente presentamos: Se trata, efectivamente, de una nacionalización –por lo tanto pagada, pero sin precio asignado hasta el momento- por el gobierno argentino. No se trata de una decisión voluntaria por las dos partes, sino de una decisión unilateral que, no obstante, asigna un precio a la entidad por adquirir

Repsol controla en torno al 57% de YPF, lo que la convierte en el socio mayoritario y el que tiene poder de control y gestión, pero no es el beneficiario pleno de la actividad de YPF. El resto de la empresa es propiedad de capital privado argentino y de capital flotante (propiedad de capital argentino y extranjero).

Repsol no es técnicamente una empresa española, y en absoluto es propiedad de todos los españoles. Más del 50% de la multinacional es propiedad del capital extranjero (el 42% pertenece a fondos de inversión extranjeros –gestionados habitualmente por grandes bancos- y el 9’5% pertenece a la empresa mexicana Pemex. El resto de la empresa es propiedad del grupo de capital privado español Sacyr (10%), de una entidad financiera española como Caixabank (12’83%) y de más capital privado español.

Repsol proporciona beneficios a la economía española que podrían considerarse nimios… declara en España el 25% de sus beneficios totales por todo el mundo, y en 2010 pagó impuestos aquí por valor de 949 mde a un tipo impositivo efectivo del 26’8%… ni siquiera paga el 30% que corresponde como tipo nominal por tributar en España. Repsol paga otro tipo de impuestos en los países donde opera, como Argentina o Libia, pero también tiene operaciones en paraísos fiscales. Y su operativa financiera muy probablemente no se contabilice en España.

Mientras los beneficios contables han crecido un 11’97% entre 1998 y 2007, el salario medio de sus empleados sólo ha crecido un 1’71%… los mayores beneficiados han sido los accionistas privados –fundamentalmente grandes empresas extranjeras y otras españolas- y no sus trabajadores… Repsol-YPF en tanto que empresa privada sólo persigue maximizar el beneficio en el corto plazo –para sus accionistas, además… Esta es precisamente una de las razones que aduce el gobierno argentino, que desea recuperar la empresa para poder usarla como instrumento efectivo de desarrollo.

En definitiva, hablamos de un fenómeno económico que debe analizarse desde un enfoque adecuado. No están enfrentados los intereses de dos naciones distintas, sino los intereses nacionales de Argentina y los intereses económicos de sujetos privados de distintas nacionalidades –y entre ellas, en menor grado, españoles-. Por lo tanto, es una falacia considerar esta medida económica como un ataque a España. Es una compra legal, que en todo caso podría estar minusvalorada –ya veremos-, y que afecta a los intereses de unos sujetos económicos –grandes empresas y bancos- que no comparten beneficios con el resto de la sociedad.

Para el gobierno del PP el grado de atención y ayuda prestada depende del tamaño del bolsillo. Lo que debería hacer el PP, en vez de proteger los intereses de los más ricos, es replantearse su política económica y reflexionar acerca de si no es mejor opción de política económica imitar a Argentina y proceder a la recuperación de determinados instrumentos políticos. Instrumentos que deberían ponerse al servicio de los españoles en su conjunto, y no de unos pocos adinerados con capacidad para especular en distintos mercados financieros –entre ellos el de acciones, concluye Garzón.

En México, la burocracia federal y sus satélites, incluyendo a los tres candidatos del Prianal y la escoria financiera trasnacional reunida en Puerto Vallarta, se ha sumado al linchamiento de la presidenta Cristina Fernández aunque la inteligencia, el compromiso político real, opina de manera radicalmente distinta. Aquí como en España los mercaderes de todo, comenzando por la dignidad personal e institucional, cierran filas como hacen el Prianal en un caso, el PP y el PSOE en el otro. Tanta desvergüenza no puede sino abonar el cambio necesario. rrb@red-ami.com

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